Operación pañal en invierno

El pasado mes de octubre le hemos quitado el pañal a Darío. Mi bebé se hace mayor de manera galopante, buaaaaaaaaaaaaa. :´-(

Y os quería contar cómo lo hemos hecho con él por si estáis en una situación similar o vais a estarlo.

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El verano pasado antes de irnos de vacaciones hablé con su profe de la escuela infantil para preguntarle cómo veía el iniciar la “Operación Pañal” mientras estábamos en la playa y le pregunté porque él se sentaba a veces en el wc cuando veía a su hermana, por imitación hacía pis y como, al igual que hicimos con su hermana,  la época en la que se suele quitar el pañal es la estival, con poca ropa, pero me comentó que no le veía preparado.

Yo confío plenamente en la educadora de mi hijo, que además fue la de mi hija, 6 años que nos conocemos, una gran profesional y seguí a pies juntillas su recomendación, no la iniciamos, ella es quizás la tercera persona que mejor conoce a mi hijo y no digo que va detrás sus padres, porque creo que a la misma altura o incluso lo conoce mejor que  nosotros, así que no dudé.

El empezar con el control de esfínteres antes de que el niño esté preparado puede causarle inconvenientes que se pueden evitar, sólo con dejar pasar el tiempo.

Además me contó algo que terminó de convencerme.

Su propia experiencia, su hijo había dejado el pañal en febrero, cuando estuvo preparado. En invierno solemos salir menos, con lo que la posibilidad de que se haga pipí en la calle es inmensamente menor que en verano, de vacaciones, que estamos fuera casi todo el día e ir cargado con mudas y el orinal es más engorroso.

Si lo piensas de ese modo, dejar el pañal en invierno es infinitamente más cómodo, además no supeditas las vacaciones a este menester.

Nuestra experiencia.

15 días han sido los que ha necesitado para su control de esfínteres.

Primera semana

En la primera sufrimos varios escapes de pis y de caca. Además la mala suerte de que en esa misma semana tuvimos, además, unos días de caca suelta, eso se llama, Ley de Murphy. Nos planteamos dejarlo, pero al final decidimos continuar.

Lo poníamos a hacer pipí cada hora, le teníamos cogida la hora de la caca y le poníamos antes. En el cole fenomenal, pero en casa ese primer fin de semana, hubo escapes, no le pusimos a tiempo y él no lo pedía.

Segunda Semana

Durante la segunda semana, comenzó a pedir ir al baño a pesar de que Darío es un niño que aún no tiene fluidez en el habla.

Y ya esta semana tenía perfectamente controlado sus esfínteres, aprendió a escuchar las señales de su cuerpo, incluso durante la siesta y la noche. Esperamos una semana más para comprobar que durante la siesta no se hacía pis y pasada esta semana le quitamos el pañal de la siesta. El de la noche, a día de hoy, podría quitárselo porque se levanta casi todos los días seco, pero vamos a esperar un poco más.

¿Cómo sabemos que el niño está preparado?

Hay señales muestran su maduración neurológica y física, pueden darse todas o sólo algunas.

  • Aguanta sin hacer pipí a veces le quitamos el pañal seco después de varias horas sin cambiarle. Esto nos informa de que los músculos de su vejiga se están fortaleciendo.
  • Empieza a pedir ir al baño, o quiere quitarse el pañal cuando está mojado.
  • Cuando va a hacer pipí o caca hace gestos o señales, se agacha, se esconde, da muestras de que sabe lo que va a hacer aunque tenga pañal.
  • Muestra interés cuando nos ve ir al baño y nos imita.

¿Cómo podemos ayudarles en el proceso?

Te dejo una serie de tips que puede ayudaros en la preparación del proceso antes y durante el mismo.

  1. Comprar un orinal juntos. Que lo elija él, aunque empieces a odiar a la Patrulla Canina.
  2. Ir juntos al baño. Al final los niños aprenden por imitación, es un acto que hacen todos y que él también puede hacer porque ya es mayor.
  3. Reforzar cuando lo hace bien y no darle importancia cuando se escapó. “Ya eres un niño grande”, “Muy bien cariño, eres un campeón”.
  4. Hacer una rutina de horarios. El cuerpo es una máquina y quizás le tengas pillada la hora en la que hace caca, síentale a esas horas. Después del desayuno, de la comida, etc.
  5. Leed libros. Hay muchos libros para enseñar el proceso y fomentarlo.

Nuestra experiencia con el segundo hijo.

  1. Usamos el orinal de la hermana, teníamos dos, uno rosa y uno naranja así que cogimos el naranja y comenzamos a usarlo. Sólo le dimos la opción de elegir, orinal o adaptador de wc, que también teníamos de su hermana. El prefirió el orinal, supongo que porque también lo usa en la guarde, para él es más familiar y más accesible. El pobre no tuvo la opción de elegir, suele pasar mucho con los segundos, pero también tengo que reconocer, que tener algo de los hermanos mayores, les suele gustar mucho también.
  2. Vamos juntos al baño. El sobre todo ha aprendido de su hermana, los pequeños idolatran a los hermanos mayores y cuando Darío veía a su hermana también quería. Pero cuando de verdad ha dejado el pañal es porque veía a una compañera de su clase. Ahora seguimos yendo juntos, mi hijo es un poco mujer en eso, le encanta ir acompañado al cuarto de baño, jejejeje.
  3. Reforzar y no enfadarnos en los escapes. Fundamental y diario. Nosotros le compramos unas pegatinas de la Patrulla Canina, ¡cómo no! para ponerla cuando hacía pipí en el orinal. Con la mayor poníamos pegatinas de caritas sonrientes en su mano y en un calendario. Os recuerdo aquí. Tengo que confesaros y ser del todo honesta con vosotros que este segundo me está costando más mantener la compostura y no enfadarme, él no tiene la culpa, pero es verdad que con el segundo estás más cansado que con el primero y tu nivel de paciencia o es menor o se gasta antes.
  4. Rutina de horario. Al estar casi todo el día en el cole, ésto lo han llevado a raja tabla. Los coles son muy de rutinas y la verdad es que se agradecen. Los fines de semana, cuando estábamos en casa, intentábamos hacerla también. Después del desayuno, al orinal porque venía “lo gordo” y cada hora también le poníamos para evitar los escapes. Dicen que ponerles cada hora no es recomendable, eso he escuchado o leído por ahí, que les acostumbramos y no lo piden, pero mi experiencia me dice que al final ellos aprenden a escuchar a su cuerpo y terminan pidiéndolo.
  5. Lectura de libros. En esta ocasión, lo que es leer, hemos leído bien poco, usamos el libro de la hermana que os recuerdo aquí. Pero ya cuando hemos iniciado la operación pañal, con la primera, estuvimos bastante tiempo antes preparando el momento.

 

Para mí ha sido una sorpresa esta experiencia fuera de la “época de la operación pañal”, poder se puede y no es tan engorrosa como pensaba que iba a ser. Ha habido escapes, sí, en la calle, también, cambio rápido y listo, han sido en pocas ocasiones, la verdad y tampoco hacía demasiado frío.

Lo tiene controlado, yo diría que al 99.9%, algún escape viendo la tablet, se me olvida que aún es reciente y confío más en el de lo que debería, y cuando se ha enfadado, que en mi opinión ha sido intencionado.

Si estás en esta época o vas a estarlo, espero que te haya ayudado nuestra experiencia.

Lo que sí te deseo, mucho ánimo y paciencia, seguro que tu que lo conseguirá y si no, retrocedemos un paso y lo hacemos más adelante, FUERA PRESIONES PARA QUE NO HAYA TRAUMAS.

¡Besos!

 

 

 

 

Cuéntame qué te ha parecido, me encanta leeros. ¡Gracias!