5 Cosas que no debes de dejar de hacer cuando te conviertes en mamá

Cuando tienes un hijo llega la revolución, te trastoca tu rutina diaria, tu alimentación, tu sueño, … Te cambia la vida.

No paras ni un segundo y tu tiempo libre se convierte en poco o casi nulo y sólo te apetece dormir, descansar. Los primeros meses son duros, incluso el primer año, pero todo pasa, poco a poco vas relativizando y vas mejorando.

Mi experiencia me ha enseñado que cuando eres mamá, dejas de ser mujer, no eres dueña de tu tiempo, no eres capaz hacer y deshacer como te apetezca o tengas programado, a veces incluso ya no tienes nombre, pasas de ser Elena a ser “la mamá de” y no te reconoces en el espejo, tu cuerpo ha cambiado tanto … La autoestima cae en picado, a veces demasiado.

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Para que no ocurra ésto, te propongo 5 cosas que no debes dejar de hacer cuando eres madre.

1. Arréglate.

Si acabas de parir no te exijas de inmediato volverte a poner tu ropa, poco a poco tu cuerpo volverá ser algo parecido al que fue, pero eso no exime ponerte aquello que mejor te siente en cada momento.

Ponte guapa aunque sea para ir a comprar el pan. Recuerdo recién nacida Daniela que fuimos a comer a casa de mi cuñada y me vestí casi como si fuera a salir de marcha, sin lentejuelas claro. Pero necesitaba ponerme algo más que el camisón de lactancia.

2. Maquíllate, mímate.

Créate tu rutina de belleza por la mañana y otra por la noche.

Levántate, mírate al espejo y recuérdate lo bien que estás y comienza con tus cremas y maquillaje. Sí tienes poco tiempo ayúdate con productos dos en uno como las BBcreams con color para hidratar y maquilar en un solo paso.

Raya en el ojo, colorete y color en los labios es más que suficiente para tener buena cara. Eso no lleva más de 5 minutos. Os lo juro! Lo hago cada día. Créeme cuando te digo que un rojo en los labios favorece, pero mucho y te hace sentir muy bien.

Por la noche, limpieza e hidratación. Yo odio desmaquillarme, por eso no suelo usar a diario rímel, me supone un paso más. Usa productos como el gel desmaquillante que lo puedes usar mientras te duchas y así ahorras algunos minutillos que puedes invertir en tu rutina de hidratación.

3. Cuida tu salud.

No olvides nunca que tú eres un pilar muy importante para tus hijos y para cuidarles tú, tienes que estar bien, por ello.

Acude a tus revisiones anuales ginecólogo, oftalmólogo, dentista, etc. Ve a tu médico de cabecera si te encuentras mal, ¿Qué obvio, no? Pero no lo es, algunas veces ante el primer moco o fiebre de nuestro hijo vamos al pediatra, pero cuánto cuesta ir al médico para una misma, aunque estés arrastrándonos por las esquinas.

4. Dedica tiempo para la pareja.

Los hijos no lo son todo, recuerda que él fue el origen.

¿Cuántas en la sala que como yo hablan con su pareja por WhatsApp? No podemos consentir ésto porque los niños crecen, los años pasan y un día te das cuenta de que estás viviendo con un desconocido que, ni fu ni fa.

Dedicaros tiempo, una comida, una cena, un fin de semana, lo que sea, lo que os apetezca, pero hay que tener un momento de intimidad, de hablar tranquilamente sin interrupciones, contaros algo más que quién va a por el niño a la extraescolar o un “pásame la sal”.

Y como dice la gran Mamen Jiménez, Lapsicomami, comenzar desde por la mañana a calentar el ambiente, con mensajitos por WhatsApp, cachetadas en la nalga, etc, para que cuando os veáis vuelvan los fuegos artificiales.

5. Dedícate tiempo para tí.

Este punto a pesar de ponerlo en último lugar, no es el menos importante, quizás el que más.

El día tiene 24 horas por 7 días que tiene la semana, 168 oportunidades. Fíjate una hora a la semana, dos, las que quieras y/o pactes con tu pareja, para dedicártela íntegra para tí.

Hacer lo que te gusta, deporte, crochet, salir con amigas, ir al spa, tener tu momento, quizás este punto sea el más necesario para mantener tu salud mental.

Cuando nació mi hija, al principio, me costó asumir que ya no podía hacer nada sin “pedir permiso”, como era yo la que estaba con ella todas las tardes, me resultaba muy angustiante tener que organizar dejarla o que me acompañara alguien al médico, la peluquería, etc.

Tener un rato para ser tí misma es, sencillamente, liberador.

Y cuando hablo de tiempo para una misma, también digo tiempo para ellos, eh?

Éstos son mis imperativos legales para continuar cuerdos después de la maternidad. ¿Qué os parecen? ¿Incluirías alguno más?

Yo intento hacerlos todos y cada uno, alguno más a raja tabla que otro y si yo puedo, tú también. A mí a veces me han preguntado, pero ¿cómo es posible que te dé tiempo a todo?

Pues sinceramente la vida es cuestión de organización y prioridades y, ¡ojo! No soy la más perfecta del mundo mundial, mi casa a veces está desordenada, dejo cosas por hacer, porque no soy Superwoman y eso hay que aceptarlo, por salud física y mental, sólo es cuestión de elegir qué me aporta más en una situación determinada, recoger la casa o darme un baño de espuma, porque es mi momento…

Mi experiencia, mi día a día.

Y para veas que sí se puede, ahora te lo voy a demostrar.

Trabajo fuera de casa de 8 a 15.00h (lo que viene siendo en este país conciliando con reducción de horario y salario – léase en tono irónico) con lo cual me levanto a las 6.15h de la mañana me visto, lavo los dientes, rutina de hidratación y maquillaje en 15 minutos.

Me gusta arreglarme para ir a trabajar, los tacones hacen mucho, te pones cualquier cosa y los tacones y vas siempre más arreglada, pero como llevo los niños al cole, me pongo planos y luego me los cambio cuando llego al trabajo, intento usar los de tacón ancho que son más cómodos y aguanto mejor el día.

Tengo mis momentos para mí, mi hora de gym semanal mínimo, ya sabéis que yo soy muy fan de mis clases de MamiFit en las que hacemos tonificación e hipopresivos, comidas con amigas, mi Gin de Malasmadres, siempre siempre intento sacar un hueco.

En cuanto a los momentos para dos, hemos instaurado la celebración de nuestros cumples como días fijos para salir a comer los dos solos y descubrir sitios chulos en Madrid. Una o dos veces al año no hace daño.

Lo que más me cuesta es cuidar mi salud y con ésto me refiero a que cuando necesito ir a un especialista médico, tardo la vida en pedir la cita, tengo pendiente ir al oftalmólogo, ¿os podéis creer que con la edad que tengo comienzo a notar los estragos de la vista cansada? Lo que nunca nunca dejo por hacer es mi visita anual ginecológica, gracias a una me detectaron el VPH.

A mi modo de ver, la clave está en la organización, en tener una pareja co-responsable en la crianza y el día a día de la casa, tener una tribu con familia y amigos (que es la familia que eliges) que estén dispuestos a quedarse con ellos un rato y muchas ganas de vivir la vida, aunque cueste trabajo y esfuerzo.

¿Qué me dices? ¿Te animas a no saltarte ninguno de estos 5 puntos?

Te recuerdo:

Cuéntame qué te ha parecido, me encanta leeros. ¡Gracias!